La poesía renacentista: Garcilaso de la Vega
En la poesía renacentista se intenta crear una literatura basada en la belleza formal mediante el empleo de un lenguaje poco artificioso. La poesía petrarquista italiana será muy utilizada por los autores españoles, sobre todo por Juan Boscán, Garcilaso de la Vega y posteriormente por Fernando de Herrera. Relacionado con el aspecto formal, de Petrarca se adopta: la gran belleza en la composición y en el estilo de los poemas, el uso de un vocabulario exquisito y de enorme lirismo, y el empleo de formas métricas, la mayoría nuevas en la poesía española.
En la literatura española, la innovación rara vez sustituye por completo a las tradiciones establecidas; se unieron las nuevas influencias italianas y la tradición nacional, surgiendo la poesía ascética y la mística.
El verso más utilizado será el endecasílabo, que posee mayor elegancia y ritmo para la expresión de los nuevos temas. Las estrofas utilizadas serán el soneto, el terceto, la octava real, la lira, la canción y la silva. Los tipos de composición más habituales pasarán a ser de procedencia clásica: la oda, la égloga, la elegía y la epístola. La elaboración será cuidada pero sencilla.
Uno de los temas más tratados es el amor, que unas veces produce tristeza e insatisfacción y otras es la fuente purificadora y regeneradora del espíritu del hombre. También se trata el tema de la naturaleza, concebida como un símbolo de armonía; y los mitos.
GARCILASO DE LA VEGA
Garcilaso de
Con Garcilaso se abre una nueva dimensión en la poesía castellana. Junto con Boscán fue el primero en introducir en la poesía las nuevas concepciones renacentistas que eran prácticamente desconocidas en España.
Su obra es breve; se conservan unos cuatro mil versos repartidos en cuarenta sonetos, tres églogas, cinco canciones, dos elegías, una epístola, ocho coplas y dos odas latinas.
Los temas de las elegías y de los sonetos son la idealización del amor y la expresión de los sentimientos más íntimos del poeta. Entre los sonetos destacan los de carácter mitológico, el que expresa el dolor por la muerte de doña Isabel y el que desarrolla el tema carpe diem.
Es en las églogas donde la poesía de Garcilaso alcanza su perfección. En ellas unos pastores idealizados expresan sus lamentos amorosos. Destaca la égloga I donde el poeta expresa el dolor que le causó el matrimonio y la muerte de Isabel.
El tema principal de sus obras es el amor idealizado, platónico, sobre todo hacia Isabel Freyre. Para Garcilaso el amor es sinónimo de sufrimiento y
dolor, al no ser correspondido. El otro tema capital de la lírica de Garcilaso es la naturaleza, también idealizada, en la que todo tiende a producir una sensación de armonía y serenidad. Juntos a estos dos temas principales, no podía faltar en un poeta renacentista la continua referencia a los temas mitológicos.
El estilo de Garcilaso se caracteriza por la naturalidad. Sus versos están dotados de una musicalidad suave y armoniosa y de un ritmo pausado. Emplea la hipérbaton, imitando la sintaxis latina, lo que favorecía la rima; otras figuras muy utilizadas son la metáfora, la aliteración y el epíteto
Sus versos no se imprimieron en vida del autor, sino que fue su amigo Juan Boscán quien los publicó junto con sus obras, con el título de “Las obra de Boscán y algunas de Garcilaso”. Como las obras de Garcilaso gustaban más que las de Boscán, los editores decidieron publicarlas independientemente.
La trascendencia de la obra de Garcilaso procede de haber introducido el verso endecasílabo en España, así como la poesía petrarquista.
